En una vereda, detrás de un pantano,
vivía un sapito con porte insano.
Decía que todo lo sabía mejor,
se creía periodista y comunicador.
Metido en las casas, oído parado,
sabía quién discutía, quién había robado.
No por ayudar, ni por bien común,
sino para grabarlo y subirlo a Youtube.
La madre le hablaba con voz agotada:
—“Deje el chisme, mijo, y no joda más nada.
Ocúpese en algo, estudie, trabaje,
que andar de metido no da ni pal pasaje”.
Pero Rin Rin, muy digno y burlón,
respondía con tono de agresión:
—“¡No sea sapa cucha, déjeme grabar!
Si yo no lo hago, alguien mas lo hará”
Salía a la calle, pasito lento,
oliendo el aire a puro cuento.
Con cámara en mano y mirada inquisitiva,
listo para grabar una nueva historia explosiva.
Si alguien reía, ya lo acusaba:
“¡Seguro que oculta alguna marranada!”.
Si dos se miraban, ya iba corriendo:
“¡Aquí hay romance, y no están sabiendo!”
Así se metía en todo rincón,
creando problemas sin solución.
Hasta que un día, en plena jugada,
un zorro astuto le tendió una emboscada.
Le dijo: —"Sapo, sé que tú no sabes.
Tengo un secreto que a todos les cabe.
Acércate, escucha, está espectacular…"
Y de un solo salto, ¡zas!, le rapó el celular.
El zorro se fue, y en todo el pantano
nadie le quiso ayudar al sapo malsano.
Y aún hoy se dice, entre los chismosos,
que ser un "sapo hp" le salió costoso.

Comentarios
Publicar un comentario